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Gastronomía y rutas naturales en el Pirineo Aragonés

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Algunos pueden pensar que el Pirineo aragonés está de moda. El “Boca a boca” lleva a muchos visitantes, últimamente, a Aínsa, Benasque, Torla, Jaca o Canfranc. También han influido algunas producciones televisivas, como “La Caza: Monteperdido” o el documental “CAEM: La forja del rescate”, entre otros ejemplos, que han dado una mayor popularidad, a nivel nacional e internacional, a esta zona de increíble belleza.

Pirineo Aragonés
Pirineo Aragonés

Pero, lo cierto es que esta región nunca ha flaqueado en lo relativo al turismo. Además de ser una elección común entre los propios aragoneses, su oferta lúdica es muy atractiva para los nacionales y cada vez es más llamativa para los extranjeros. Sus preciosos parajes, la calma, la deliciosa gastronomía, su arquitectura y las rutas naturales hacen de los Pirineos aragoneses un destino de excepción. Veamos algunos de sus atractivos que hacen que valga la pena (y mucho) el desplazamiento.

Deporte y vida natural

La combinación entre relax y deporte es una de las mejores sinergias que puede encontrar un viajero; ya sea sólo, con amigos o en familia. La extensa oferta de rutas naturales y excursiones con diferente grado de dificultad, en unos entornos de belleza y majestuosidad, hace de esta zona una perfecta opción para relajados paseos, conquista de escarpadas cimas o largas travesías. El parque natural de Ordesa y Monte Perdido es un gran ejemplo. Desde la asequible excursión de la “Cola de Caballo” hasta coronar el techo del monte que le da nombre a este parque, pasando por otras rutas, como la Senda de Cazadores o el ascenso al refugio de Góriz

Pero encontramos muchas más opciones distribuidas por la zona. Los Ibones, cercanos a Jaca, son emplazamientos espectaculares. Es el caso del Ibón de Astún, a unos 1600 metros de altura, o el de los Baños de Panticosa. Y no podemos olvidar el Aneto, el segundo pico más elevado de la península, para aquellos que estén más preparados en materia de montañismo. Por supuesto, existen temporadas más recomendables para este tipo de escapadas. Pero el invierno también ofrece grandes posibilidades a los deportistas; desde las caminatas con raquetas hasta, las pistas de esquí, como Candanchú o Cerler. Aragón tiene un total de 380 kilómetros esquiables; la gran mayoría de ellos en los Pirineos. 

Las visitas y la gastronomía

Antes de centrarnos en las visitas turísticas, hay que apuntar que el acceso a esta región no siempre es fácil. Para llegar a los lugares más icónicos hacen falta horas de coche, con carreteras secundarias en las que no siempre es cómodo conducir; especialmente, en épocas invernales. Pero este relativo asilamiento es, también, parte de su encanto. Por otra parte, las conexiones, en materia de telecomunicaciones, han avanzado mucho en estas zonas.

El teletrabajo y la digitalización están empujando la implantación de redes avanzadas, como el 5G (que ha avanzado, sensiblemente, en su expansión desde el verano pasado). Las principales empresas del entorno online tienen presencia en estas comarcas para dar sus servicios; en muchos casos, para actividades que anteriormente requerían desplazamientos. Es el caso de los juegos de casino para móvil, cuya accesibilidad, gracias al entorno online y las nuevas redes, evitan largos viajes al Casino de Zaragoza (en muchas ocasiones, el más cercano a la zona). Lo mismo ocurre con la banca electrónica; especialmente necesaria, con la reducción de oficinas y cajeros (que parece ser la tendencia actual). Y no podemos olvidar las reservas digitales para actividades de diversa índole.

Arcoíris en el Pirineo Aragonés
Arcoíris en el Pirineo Aragonés

Estas reservas bien pueden ser para realizar visitas guiadas a algunos de los principales monumentos de la región, que alberga joyas como el castillo de Loarre, la fortaleza de Aínsa o las ermitas de Sarsa o San Benito. Pero, también, pueden servir para pedir mesa en algunos de los restaurantes que actúan como exponentes de la más que reconocida gastronomía de la zona. La cocina aragonesa, especialmente de la zona de los Pirineos, está adquiriendo una enorme fama. La combinación de platos tradicionales, una exquisita materia prima y nuevos conceptos culinarios es uno de los grandes atractivos para los visitantes.

Productos locales como la miel, la longaniza, los quesos, las setas o el ternasco están presentes en platos de toda la vida, pero también en novedosas creaciones. Hoy, las migas a la pastora, uno de los clásicos de la zona, comparten mesa con menús de degustación elaborados con creatividad, pero sin renunciar a la identidad propia. Establecimientos como El Callizo, en Aínsa, o el Boj, en Canfranc, trascienden fronteras y se están convirtiendo en una muestra de esta cocina aragonesa que quiere mostrarse al mundo. En definitiva, una razón más para visitar esta región montañosa llena de atractivos, que harán las delicias del visitante más exigente.  


 

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