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Los animales se engalanan para
estas ferias y concursos, coloridas escarapelas, grandes campanos y un
esmerado aspecto para que las vacas y los toros luzcan ese día más.
Además de concurso bovino, también hay concurso equino y grandes rebaños
de cabras, ovejas… Ambiente tradicional, comidas campestres, el blanqueo
y el mercado de productos autóctonos, confieren a esta cita un carácter
festivo en torno a la tradición ganadera de la zona.
La localidad de Ruente, en el municipio del mismo nombre, que quiere
decir ‘fuente’. Y es que en Ruente está la famosa ‘fuentona’, una gran
surgencia kárstica sobre la que se ciernen muchas leyendas populares y
que está atravesada por un puente medieval de ocho ojos que facilitaba
el tránsito en el Camino Real.
Todo el pueblo retrotrae al paseante a otros tiempos, a otros aromas a
leña, hierba y guisos de los de antes. Casonas como la de Cos y Terán
del siglo XVIII, o el Palacio de Mier, son algunos elementos
arquitectónicos clásicos de Ruente, al igual que sus casas típicas
montañesas con solanas, huertos y porches.
Ruente
De su patrimonio destaca
el Palacio de Mier, bien de interés cultural, con categoría de monumento
desde 1992. Se trata de una casa solariega con capilla, construido a
finales del siglo XIX, en estilo neoclásico con marcados rasgos barrocos
y arquitectura montañesa. Además, la Casona de La Canal en Ucieda, es un
Bien inventariado.
Son numerosas las muestras de arquitectura popular en los cuatro pueblos
del municipio. Destaca especialmente Barcenillas, que constituye uno de
los conjuntos de arquitectura rural más representativos de Cantabria. La
construcción más habitual es la casona montañesa (siglos XVII y XVIII),
casa de dos plantas con arcada de medio punto en la fachada y dominada
por una solana tendida entre muros cortafuegos. Además de en
Barcenillas, con magníficos ejemplos, en los otros pueblos también
pueden verse buenas muestras como la casa Velarde en La Miña, Casona de
la Nogalera y Casona de Cossío en Ruente o el palacio de Quirós y el
palacio de Escagedo en Ucieda, destacando éste último notablemente.
Predecesora de la casona montañesa es la casa llana de los siglos XVI y
XVII muchos ejemplos en Ruente en especial en el barrio de Gismana y en
Ucieda tanto en el barrio de arriba como en el de abajo.
Sobre el río de La Fuentona de Ruente, se yergue un puente románico.
Fabricado en arenisca, es de gran estrechez y baja altura, el agua pasa
a través de nueve arcos de medio punto, lo que en conjunto le confieren
gran originalidad.
En cuanto a la arquitectura religiosa, destaca únicamente la ermita de
San Fructoso situada cercana a la localidad de La Miña. La construcción
data del siglo XVII aunque existe documentación que prueba la existencia
en el lugar de un monasterio en el siglo IX. De la época se conserva en
el interior de la ermita un sarcófago prerrománico y una pila bautismal
también prerrománica en la iglesia del pueblo.
Por otra parte, la
riqueza natural del municipio es enorme y cuenta con numerosas especies
vegetales y animales así como amplias masas boscosas. La totalidad de su
territorio está incluida en la Reserva Nacional de Caza del Saja,
formando parte del Parque natural Saja-Besaya. El parque natural está
catalogado como lugar de importancia comunitaria así como el Río Saja
que cuenta con una importante población de nutrias.
Son muchas y variadas las especies vegetales y animales presentes en el
término municipal. Entre los muchos bosques del municipio, destacan las
masas boscosas del Monte Río Los Vados y el Monte Aá. Lugar éste último
dónde existe una parcela de 20 hectáreas destinada a la producción de
bellota para la mejora genética de otros robledales.
Nacimiento de la Fuentona
En el pueblo de Ruente se encuentra una surgencia natural catalogada
como Punto de Interés Geológico que nace al pie de una pared de caliza.
La surgencia es conocida como "La Fuentona de Ruente". Lo destacable de
esta fuente, es que no es tal fuente sino un río que nace ya con gran
fuerza en cuanto a volumen de agua. además tiene la peculiaridad que muy
de vez en cuando, deja de manar durante unas horas, reapareciendo
posteriormente con la misma fuerza. No se ha llegado a una explicación
satisfactoria para el fenómeno, aunque la tesis más válida podría ser un
sistema de sifones que darían lugar a los descensos de caudal. Fruto del
extraño comportamiento del caudal han surgido infinidad de historias y
leyendas en torno a La Fuentona. Alguna de ellas ha sido recogida por
escritores como Manuel Llano y Juan Sierra Pando. Cuenta la leyenda que
en el interior de la gruta vive una anjana que guarda el tesoro de los
templarios.
Rutas
y espacios naturales de Cantabria
Bahía de
Santander:
Es el mayor puerto natural del Cantábrico y cuenta con magníficas playas
como la de Somo, la del Puntal, y la Magdalena.
Puente del
Diablo: En
los acantilados de Cabo Mayor, se encuentra este gran puente natural,
sobre el cual atraviesan los rebaños de vacas.
Abra del río
Pas: En la
carretera de Liencres, a tan sólo 10 kms de Santander, el río Pas nos
descubre su belleza más majestuosa en su Abra, donde se asoma a un
amplio meandro que ofrece buena muestra de la agricultura montañesa.
Cuevas de
Altamira:
Seguramente el más sobresaliente legado cultural del paleolítico que,
además de su valor artístico, ofrece imágenes de especies hoy
desaparecidas. Para visitarlas, debido al creciente deterioro que les
produjo el turismo, hay que solicitar permiso con mucha antelación al
Museo de Altamira.
Cuevas de Puente
Viesgo:
Cerca de Altamira, en el cerro del Castillo, junto a Puente Viesgo,
formando un laberinto subterráneo se ubican Las Cuevas del Castillo, de
Las Monedas y de La Pasiega. En ellas, el hombre prehistórico representó
escenas de caza y especies animales semejantes a las de las Cuevas de
Altamira. Las del Castillo están abiertas al público.
Cueva de El
Soplao: La
cueva, situada entre los municipios de Valdáliga y Rionansa, es conocida
desde finales del siglo XIX debido a la explotación de las minas de La
Florida, pero en su interior guarda un auténtico “paraíso” natural
conformado por impresionantes formaciones.
Dunas de
Liencres: En
la desembocadura del río Pas, son las más extensas de la costa
cantábrica. En 1986 fue declarado Parque Natural.
Robledal de
Ucieda: En
el Valle del Saja se encuentra este bello terreno salpicado de robles,
hayas y abedules, por el que transitan ciervos y corzos.
Ruta de la
Costa de Cantabria:
Recorre localidades tan emblemáticas y hermosas como San Vicente de la
Barquera, Comillas y Santillana del Mar para terminar recabando en
Santander. Playas y paseos junto al mar se mezclan ante los sentidos del
viajero con los más representativos conjuntos monumentales.
Ruta de del
Valle de Cabuérniga:
El itinerario comienza en Cabezón de la Sal, para continuar por Ruente y
Fresneda, desembocando en Bárcena la Mayor. Casonas del siglo XVIII
pueblan todo el camino y nos reciben en cada parada.
Ruta de los
Valles del Miera y del Pas:
Esta ruta, siendo muy larga, unos 120 kms, se hace corta por el placer
que brinda al peregrino que la transita. Nace en Solares, y hace paradas
en Rucandio, Liérganes, La Concha, Salcedilla, Vega de Pas, Santa María
de Cayón, San Roque de Riomera, Selaya, Sarón, para morir finalmente en
Solares de nuevo. Digna de mención por sus paisajes y el entorno que
abarca.
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