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Resulta
difícil entender como Atzeneta, que fue poblada desde tiempos muy antiguos, está marcada
por el látigo de la despoblación. A 45 kilómetros de Castellón de la Plana emerge esta
localidad silueteada por las estribaciones montañosas del centro y norte de la provincia.
Respaldada por una gruesa vida llena de historia, hoy día sus 1.465 habitantes recuerdan
hazañas del pasado y muestran el legado que sus antepasados les dejaron. Por ello, han
tratado de cuidar con sumo mimo sus iglesias y han podido comenzar a rescatar numerosos
restos. Tal es el caso de la cerámica ibérica encontrada en los alrededores de la érmita de San Juan del Castell y los restos hallados en las terrazas de Monleón.
Pero,
seguramente, sean los berberiscos, los más recordados en la población. No en vano, el
jefe de la tribu Az-Zanata, Zanet, dió nombre a estas tierras. Según los escritos
significa lugar pintoresco y agradable.
El Cid y los Templarios
Pero además de los agarenos, en el siglo XII ya se
relatan correrías del Cid por estos lares. También de Pedro II el Católico que
prometió a los Templarios que cuando arrebatara estas tierras a los moros les entregaría
el Castillo de Culla y las llamadas por entonces Alquerías de Atzeneta. De este modo, en
1235 Atzeneta fue donada al Guillermo de Alagón, quien a su vez se las otorgó a su hija
Constanza, casada con el noble Guillermo de Anglesola. Fue el hijo de estos quien otorgó
en enero de 1272 la carta-puebla a Guillermo Colom, Ramón de Canet y ochenta pobladores
más, marcando con ello, los límites de la población.
La
mayor parte de estos pobladores procedía por lo general de Cataluña. Una vez instalados
comenzaron a construir pequeñas viviendas que se convertirían en sus nuevos hogares. Con
el paso del tiempo recibirían el nombre de mas. Los nuevos pobladores comenzaron
la explotación de sus tierras, fundamentalmente lanar, aunque también había cabras y
cerdos. Una economía de subsistencia, con algo de huerta, en las cercanías de la casa y
vid y olivo en zonas más alejadas.
El mas
Según Joaquín Roca
Albalat por esta zona de la provincia de Castellón una característica poblacional muy
marcada es la dispersión de su poblamiento. Dispersión basada "sobre una vivienda
típica rural (el mas) en la que constrasta su importancia histórica, demográficas y
arquitectónica con la escasez de estudios que se le han dedicado.
La
prosperidad económica de los denominados masoveros, gracias al comercio derivado de su
lana (exportaban a los telares de la región italiana de la Toscana), permitió la
transformación de su mas, embelleciéndolo y transformándolo en masías señoriales. Su
riqueza les permitirá patrocinar obras de arte, dejar de trabajar en sus tierras para que
en su lugar lo hagan sus criados y asalariados y construirse casas en el pueblo.
Hasta
mediados del siglo XIX se mantenía el sistema hereditario del major o hereu, en el que el
hijo mayor heredaba toda la tierra o gran parte. Pero a partir de esta fecha se aprueban
leyes y decretos contrarios a este sistema. La escisión de las grandes propiedades que
constituían los masos, como consecuencia de estos decretos que permitían repartir las
tierras entre todos los hermanos, la construcción de nuevas masías, la división de
algunas de las antiguas construcciones o la ampliación de las mismas hace que, a finales
del siglo XIX y principios del XX, el espacio que queda a cada familia apenas produzca lo
necesario para vivir. Por este motivo comienzan a abandonarse ya que la consideración
social del masover, que anteriormente fue hacendado, había pasado a ser la de un pobre
agricultor cuyas rentas apenas le permiten vivir.
Actualmente
algunos de estos mas se están rehabilitando y alguno como El Magranar se ha convertido en
un centro de turismo rural.
De paseo
Quizá el sitio más emblemático de toda la
localidad sea el Ermitorio del Castell, una construcción del siglo XVI, que es muy
querida tanto por los visitantes como por los propios adzanetenses. Tampoco hay que dejar
de visitar el edificio del ayuntamiento, el Ermitorio de Loreto del siglo XVII, la ermita
de San Roque o la de San Gregorio.
El templo parroquial, de estilo renacentista, factura del XVII, cuenta con un majestuoso
retablo barroco. Destacan además unos vasos sagrados de los siglo XV y XVI, así como un
tríptico y lienzos de la escuela valenciana de la misma época.
Quizá uno de los mayores atractivos sea su clima privilegiado y sus extensiones de roble,
encina, pino o arce.
DATOS PRACTICOS
COMO LLEGAR
Los platos típicos de Atzeneta del Maestrat se
encuentra a pocos más de cuarenta kilómetros de Castellón. En las
estribaciones de la Sierra de Montordi. Desde Castellón, por la CV - 10, se
llega al Parque Natural de desierto de La Palmas, junto a la localidad de
Pobla de Tomesa. Continuar por la CV-15 hasta La Pelechaneta. Desde aquí un
desvío conduce hasta Atzeneta, por la CV-170
YANTAR
Los platos típicos de Atzeneta del Maestrat son el tombet,
la paella amb pilotes, el arroz al horno, el arròs caldòs amb conté o pollastre,
mostachons y cruixidors. Afamados también son sus embutidos, sobre todo las longanizas y
morcillas así como los turrones y mazapanes caseros.
PERNOCTAR
 El Magranar. Se encuentra en el
kilómetro cinco de la carretera a Xodos. Centro de turismo rural ubicado en una finca de
100 hectáreas. Antiguo mas rehabilitado. Cuenta con cuatro casas rurales independientes.
Las más grandes tienen capacidad para doce personas. Cada casa está equipada con cocina,
baños, habitaciones, chimenea y calefacción. Servicio completo de menaje y ropa.
Televisión. Restaurante. Dos piscinas, una para niños y otra para mayores. Sala para
reuniones y convenciones. Desde aquí se puede realizar senderismo y cursos de artesanía.
Más información.- Turistrat.- 964 42 84 32
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