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No
resultan exageradas las distinciones: “la playa más bella de España” o
“verdadero prodigio de la naturaleza”. La playa de Las Catedrales, o As Catedrais, que es como se conoce a la Playa de Aguas Santas, según los
lugareños, se encuentra dentro del término municipal de Ribadeo en la
costa de la provincia de Lucense, a unos seis kilómetros de distancia de
Ribadeo, en dirección oeste. Obviamente es así conocida por la
caprichosa forma en que el mar y el viento esculpieron la piedra
haciendo que algunas de sus paredes parezcan arcos de iglesias. Está
declarada Monumento Natural por la Consejería de Medio Ambiente de la
Xunta de Galicia.
Formalmente, la geofísica justifica que las caprichosas formaciones que
se contemplan fueron originadas por la fuerza conjunta de la tierra y el
mar. Tras el paso de los años, la erosión de las rocas calizas fue
modulando en la piedra estas llamativas construcciones. La franja
arenosa que forma la playa no es más que el posterior sedimento marino
que se ha ido acumulando bajo el acantilado. Durante la marea alta la
playa es relativamente pequeña, de fina arena y adecuada para el baño,
pero no se aprecian los acantilados, ni tampoco desde la parte superior
de los mismos.
En este
caso, estas llamativas formas de la naturaleza sólo pueden ser
contempladas desde el mar o aprovechando las horas de marea baja,
momento en el que el mar deja al descubierto una pequeña parcela de fina
arena que permite el paso a pie y su observación. La playa se encuentra
a unos veinte metros por debajo del acantilado, y sólo desde el nivel
del agua es posible disfrutar de estas caprichosas formas labradas por
el mar. Las grades moles rocosas aparentan un laberinto de callejones,
arcos, columnas y oquedades que recuerdan otras fastuosas construcciones
proyectadas por el hombre, como son las catedrales. La bajamar deja al
descubierto un último trecho en el que un impresionante arco de
colosales proporciones se deja observar tras haber atravesando un paseo
entre columnas naturales que se levantan en medio de la arena y se
acaban apoyando en el acantilado.
Para
visitar la playa de las Catedrales se ha instalado una pasarela de
madera que le permite divisar los puntos más interesantes de la costa.
La visita también sorprende, además de por las formas, por el color, la
variada vegetación y la fauna. Las estrías provocadas por la erosión son
aprovechadas por todo tipo de moluscos para instalarse. Las cavidades en
las rocas son el escondite ideal para todo tipo de crustáceos, que
conviven con mejillón y el percebe.
Rutas y espacios naturales
Nacimiento del río Miño. Aunque estrictamente el Miño nace de
distintas fuentes provenientes de la Sierra de Mieira, popularmente se
sitúa en el bello entorno de la laguna de Fuentemiñana, entre Meira y
Pastoriza, donde las aguas surgen a borbotones. Fuentemiñana se
encuentra junto a la carrtera de Paraxes a Pastoriza, a un kilómetro del
cruce con la N – 640 (Lugo – Vegadeo)
Ría
del Eo. Situada en el extremo noroccidental asturiano, colindando
con Galicia, la Ría del Eo es uno de los estuarios mejor conservados de
la región, cuyo principal interés reside en dos aspectos fundamentales,
la avifauna y la vegetación. Es considerada como la principal área
asturiana de invernada y reposo migratorio de las poblaciones europeas
de aves acuáticas y cuenta con comunidades vegetales exclusivas de estos
paisajes costeros. Se encuentra en el extremo noroccidental de Asturias.
La zona gallega de la ría forma parte del Ayuntamiento de Ribadeo,
mientras que la asturiana, única afectada por la Reserva Natural, se
reparte entre los concejos de Castropol y Vegadeo. Se accede a través de
la carretera N-634 pasando por Castropol y Vegadeo.
Ruta
de la Marina Lucense. Viveiro – Foz – Ribadeo. El itinerario
discurre por la línea costera, adentrándose en ocasiones hacia el
interior. Desde el casco antiguo de Viveiro la ruta se aproxima a
Burela, uno de los puertos más atractivos del cantábrico. Tras visitar
las concurridas playa de Foz y el núcleo de Ribadeo, hacia el interior
se cambia el rumbo en busca de los grandes monumentos de Lourenzá,
Mondoñedo y Sargadelos.
Ribadeo
"Porta Aberta" como le atribuye su eslogan, es la villa histórica de la
provincia de Lugo por donde se inician rutas, estilos y costumbres que
tanto ahora como antaño han ido conformando tanto el sentir como el ser
gallegos.
A través de a Ponte dos Santos, con espléndidas vistas hacia la ría de
Ribadeo, se produce el hermanamiento entre Asturias y Galicia.
Ribadeo es también la entrada de la Ruta de la Costa del Camino de
Santiago que, desde la ermita de Santa Cruz, en Obe (lugar de
celebración de la conocida Xira, el primer domingo de Agosto) se bifurca
en dos ramales, uno hacia el Norte y otro hacia el interior.
Las playas de As Catedrais, Os Bloques, Os Castros y O Cargadeiro; el
monumento al Gaitero en Santa Cruz; el Faro de la Isla Pancha; el
aeródromo; la cetárea y puerto de Rinlo; el puerto comercial y el de
Porcillán desde donde parte una embarcación que nos permite recorrer la
ría contemplando los botes de vela latina o las villas asturianas de
Castropol y Figueras, son otros de los múltiples atractivos de este
municipio que al igual que sus vestigios históricos como la Diadema de
Ribadeo o el Carnero Alado, el Fuerte de San Damián (1624), las iglesias
de Santa María del Campo (antigua catedral, siglo XII), San Roque,
Virgen del Camino, San Lázaro, el Convento de Santa Clara (con sus
famosos dulces y pastas), la Torre de los Moreno o el Palacio de Ibáñez,
Marqués de Sargadelos, y actualmente sede del Ayuntamiento, nos evocan
la trascendencia histórica de este enclave.
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